30000€ por tener a un controlador haciendo de vigilante en una tienda de Perfumes



Según recoge la sentencia dictada el 22/01/2020 con NÚMERO AN:2020:350, agentes adscritos a la Unidad de Seguridad Privada en Málaga, realizaron en 2015 una inspección al establecimiento denominado TIENDA PRIMOR, situado en el Centro Comercial Vialia de Málaga, observando la presencia de un hombre vestido completamente de negro, situado en el interior de la tienda, cerca de la puerta, en actitud vigilante, observando a los clientes. Durante el desarrollo de la inspección, los agentes pudieron comprobar que la función que desarrollaba esta persona, era la de observar el paso de los clientes por el arco de seguridad, comprobando si se activaba la alarma, en cuyo caso se dirigía a la persona que había pasado y comprobaba sus bolsas con objeto de verificar si los objetos portados dentro de las mismas eran hurtados, y desactivando las alarmas en el caso de que en la transacción de compra-venta no se hubiesen desactivado.



Igualmente observaron como este individuo no realizaba funciones propias de dependiente de tienda, ni de información, limitándose solo a observar. Antes de proceder a identificarse como agentes del Cuerpo Nacional de Policía, los funcionarios actuantes se acercaron al referido individuo y le preguntaron por el vigilante de seguridad del establecimiento, a lo que éste respondió que él era el vigilante de la tienda. En ese momento, los actuantes se identificaron como agentes del Cuerpo Nacional de Policía, y practicaron la identificación de dicho individuo, quién vestía pantalón y polo negro al que lleva adherida una pequeña placa donde se leía PRIMOR STAFF.

En declaración voluntaria, el trabajador manifestó que estaba contratado como "controlador" por la empresa STAFF XXXX S.L., y que prestaba sus servicios en la tienda PRIMOR del Centro Comercial Vialia, siendo su horario el día de la inspección de 18:00 a 22:00 horas.

Que la uniformidad se la proporcionaba él mismo siguiendo instrucciones de la empresa, que requiere que vista de negro, que sus funciones, entre otras, eran las de vigilar la tienda, evitar robos y hurtos en el establecimiento, colaborar con las dependientas en lo que necesiten, y visionar las cámaras de videovigilancia. Ante cualquier incidencia que pudiera afectar a la seguridad, debía avisar a los vigilantes del Centro Comercial.

Se pudo comprobar que, ni la empresa STAFF XXXXX S.L., estaba autorizada por el Ministerio del Interior para prestar servicios de Seguridad Privada a terceros, ni el trabajador estaba habilitado como vigilante, de seguridad. Resulta que el empleado permanecía la mayor parte del tiempo junto a una entrada de la tienda donde había un monitor en el que podían verse imágenes de cuatro cámaras de vigilancia estratégicamente distribuidas por toda la tienda. En el acta de declaración del empleado se recoge que sus funciones eran, entre otras, la de vigilancia de la tienda para evitar robos o hurtos en el establecimiento, así como el visionado de las cámaras de vigilancia. Incluso preguntado si era vigilante de seguridad dijo que sí, dando un nº TIP, y que en caso de alguna incidencia de seguridad avisa a la seguridad del centro comercial.


La sentencia, a la que puede apelar la empresa del controlador aún, recoge una sanción de multa de 30.001 euros por la comisión de la infracción muy grave tipificada en el artículo 57.1.a) de la Ley 5/2014, de 4 de abril, de Seguridad Privada, en relación con los artículos 10.1 y 18.1 de la Ley, y en el artículo 148.1.a) del Real Decreto 2364/1994, que aprueba el Reglamento de Seguridad Privada.


No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.